Desde que se inventó la imprenta, nacieron algunos procesos de grabado como la xilografía, el grabado al linóleo y la serigrafía, con el objetivo de reproducir múltiples libros infantiles en poco tiempo. La xilografía y el linóleo crean formas rotundas y llenas de color; mientras que la serigrafía sólo se utiliza para un número limitado de libros
Tinta
El trabajo se hace con plumilla y tinta, los trazos son espontáneos y prácticamente imposibles de rectificar. Para ello existen rotuladores que permiten todas las posibilidades de grosor y tipo de línea. Desafortunadamente, este tipo de ilustración no tiene la misma popularidad de antes, pero se utiliza con frecuencia para ilustrar libros en blanco y negro para jóvenes o adultos
Rotuladores
Se emplean rotuladores para crear coloraciones de tono limpio y ajustado, contornos claros y una calidad fácilmente reproducible por medios fotomecánicos. Aunque su acabado es limpio, también es frío. Como el color es indeleble y transparente una vez que se seca, los ilustradores aprovechan esta cualidad para superponer tonos sin que se mezclen, por lo general se suele trabajar una gama muy extensa de colores.
Lápices a color
Es una técnica fácil e inmediata, con un acabado graso, suave y satinado. Se maneja igual que un lápiz y se utiliza para originales de pequeño formato, puesto que la intensidad de su tono y la capacidad cubriente de su color son menores que las de otros medios; sin embargo, con esta técnica se puede ilustrar un alto grado de detalle, permanencia e inalterabilidad de los colores.
El empleo más común de los lápices de colores es combinándolos con acuarelas, para darles sombreado y volumen a las formas previamente pintadas con colores planos. Los lápices de colores son utensilios muy utilizados para resolver detalles menudos, ya que los lápices más duros permiten mayor precisión. Son cómodos y limpios de utilizar, y permiten más posibilidades de las que aparentan.
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